25 de octubre de 2009

Otoño de retornos

Retornos del otoño
Rafael Alberti


Nos dicen: Sed alegres.
Que no escuchen los hombres rodar en vuestros cantos
ni el más leve ruido de una lágrima.
Está bien. Yo quisiera, diariamente lo quiero,
mas hay horas, hay días, hasta meses y años
en que se carga el alma de una justa tristeza
y por tantos motivos que luchan silenciosos
rompe a llorar, abiertas las llaves de los ríos.


Miro el otoño, escucho sus aguas melancólicas
de dobladas umbrías que pronto van a irse.
Me miro a mí, me escucho esta mañana
y perdido ese miedo
que me atenaza a veces hasta dejarme mudo,
me repito: Confiesa
grita valientemente que quisieras morirte.


Di también: Tienes frío.
Di también: Estás solo, aunque otros te acompañen.
¿Qué sería de ti si al cabo no volvieras?
Tus amigos, tu niña, tu mujer, todos esos
que parecen quererte de verdad, ¿qué dirían?


Sonreíd. Sed alegres. Cantad la vida nueva.
Pero yo sin vivirla, ¡cuántas veces la canto!
¡Cuántas veces animo ciegamente a los tristes,
diciéndoles: Sed fuertes, porque vuestra es el alba!


Perdonadme que hoy sienta pena y la diga.
No me culpéis. Ha sido
la vuelta del otoño.

1 comentario:

  1. El Perpetuo Viaje

    Cuando pienso en el viaje perpetuo a través de la vida
    cuando siempre se sentía como otoño
    el viento se mueve lentamente hacia el norte
    y las flores mueren
    lluvia cae en mis sueños

    Debo viajar de nuevo y buscar consuelo
    debo buscar de nuevo la voz de la ternura
    debo viajar de nuevo al siguiente otoño
    el perpetuo viaje al siguiente otoño

    Cuando paseo por el pedregoso camino a través de la vida
    cuando se sentía como si cargase un lamento
    el sol se esconde lentamente en las nubes
    un [indistinto] adiós
    pronto la nieve cae en mis sueños

    Debo viajar de nuevo y buscar consuelo
    debo buscar de nuevo la voz de la ternura
    debo viajar de nuevo al siguiente otoño
    el perpetuo viaje al siguiente otoño

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