23 de mayo de 2017

Wave Goodbye


       En algunos de sus conciertos, Chris Cornell tenía en escena un teléfono rojo. Ese teléfono rojo nunca sonaba, nadie lo tocaba ni interactuaba con él. Simplemente estaba allí colocado. 

       En despedida a Chris Cornell, para intentar comprender qué puede llevar a una persona a decir adiós, sin más... diré que algunos artistas, los que lo son desde la raíz, y no figurines de mazapán creados por el marketing, tienen esa sensibilidad necesaria para trascender. Sólo desde la emoción se puede emocionar. Sólo desde el desgarro interior se puede conseguir que otra persona se abra de par en par. Eso ha marcado personalidades tormentosas/atormentadas como las de Eva Cassidy (con timidez extrema y pánico escénico), Freddie Mercury, o un buen amigo de Chris Cornell: Jeff Buckley. El teléfono rojo perteneció a Jeff. La madre de Jeff regaló el teléfono a Chris después de la muerte de su hijo. Teniendo el teléfono en el escenario, quizás sólo intentaba llamar a su amigo para decirle que pronto estarían juntos.

       Chris Cornell escribió esta canción para Jeff Buckley, otra de esas personas tocadas por la magia, capaz de removerte de arriba a abajo. En esta canción, Chris incluso emula algunos de los tarareos de Jeff Buckley, con ese falsete demoledor que refleja la capacidad vocal de ambos. 
       Para emocionar desde la emoción, esa emoción debe ser gigantesca. Quien vive hasta el límite la emoción, el amor, la felicidad y la alegría, tiene igual capacidad para sufrir el desamparo, la desesperación, el dolor y el desgarro de la misma manera. Sólo alguien con un corazón roto puede partir un corazón, así, sin más. Somos seres vulnerables. 



"You try to stand up strong and brave, but all you wanna do is lay down and die". Chris Cornell.

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