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“La práctica del zazen es muy eficaz para la salud del cuerpo y del espíritu, a los que conduce a su condición normal”. Taisen Deshimaru, Maestro Zen.
Zen. breve introducción
Uno de los mayores y más importantes fundamentos de la filosofía Zen es la meditación profunda, llamada zazen, que literalmente significa “sentarse a pensar”. Pero meditar no es razonar y sopesar problemas, ansiedades y preocupaciones, sino liberarse de ellos mediante un estado mental y espiritual de vacuidad o vacío (llamado Ku).
Hacer zazen equilibra cuerpo y mente y los lleva a su estado normal. Ahí es donde radica su potencial curativo. El silencio y la tranquilidad es el estado normal. A través de este equilibrio, se elimina el sufrimiento. T. Deshimaru, introductor del Zen en Europa, añade: “Es el espíritu el que sufre. Si se está ansioso, se sufre. Si se cortan las raíces de la ansiedad, este sufrimiento desaparece”.
Migraña.
La Migraña es un desorden neurológico del cerebro. No es un síntoma, sino una enfermedad crónica, debilitante y causa de discapacidad. Es decir, que la migraña es una enfermedad neurobiológica per se, mientras que los dolores de cabeza ‘comunes’ no crónicos son meros síntomas por alguna otra causa. Aquí, la Medicina distingue entre cefaleas primarias y secundarias.
Beneficios de la meditación Zen como terapia ante la Migraña
Desde un punto de vista estrictamente científico y dejando a un lado la parte mística que puede tener el Zen, el Zazen es una disciplina mental, que consigue una alteración del estado de la conciencia, demostrable empíricamente. Este proceso mental es una meditación vacía de contenido conceptual.
Como hemos dicho, la Migraña es un desorden neurológico; el zazen devuelve a la mente a su condición normal, su estado original, y conseguirá aliviar o eliminar la migraña.
Desde un punto de vista psicofisiológico, se menciona el ‘control voluntario’, un término usado en Retroalimentación y en Medicina Psicosomática para expresar la posibilidad de alterar estados físicos internos de una forma voluntaria. Se puede contrarrestar una reacción autónoma del cuerpo con un control voluntario de la conciencia.
El zazen no es panacea ni un remedio milagroso. El zazen no puede controlar los aspectos meteorológicos o alimentarios detonantes de muchas crisis migrañosas, pero sí que puede ayudar con los factores emocionales, como el estrés, el desorden del sueño o la ansiedad.
Para dar los primeros pasos en el zazen basta con consultar cualquier libro o alguna página de internet sobre Zen. Aún así, para profundizar en el Zen es imprescindible acudir a un Maestro Zen que nos guíe, nos corrija y nos aconseje.