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19 de agosto de 2014

No se me ocurre otra manera - Ala y Raíz


No se me ocurre otra manera
de seguir en pie de guerra
que cobijarme entre tus brazos
practicando el cuerpo a tierra. *




    El día 7 de agosto Ala y Raíz se unió al 18-J para desvelar los secretos de la Libertad de las sombras.  Os entrego mi gratitud infinita, público y compañeros que os dejáis engañar en locuras de sombra, fusiles y claveles, o en sueños de locos o poetas. Os entrego mi infinita gratitud, y no se me ocurre otra manera. Fue una noche mágica; quien la probó, lo sabe.


      No sé de nadie que vea la música como Juanjo. Él ve la música dentro de su cabeza, ella le envuelve y le posee, él la degusta y la digiere en sus entrañas, y de ahí sale por sus dedos de mago hasta las teclas de su piano. Se disfrutan mutuamente, se alimentan mutuamente. Sería un gran... -corrijo: será un gran... -rectifico: Es un gran maestro. La emoción nos encogió a todos con la elegía de Miguel Hernández intrincándose por los ritmos obsesivos de Carol of the bells. Ya en el primer Diálogos le presenté como "Compañero del alma, compañero". Juanjo es un genio que ve la música como Beethoven; quien lo probó, lo sabe.

    Como el clavel frente a un piano que proyecta una sombra difuminada, Tere ha asumido gran protagonismo en estos Diálogos con la Música. Asume tarea de hormiguita, e insiste practicando hasta que todo funciona. Es el tesón del ciclista: pedalea, pedalea... hasta la meta; ese tesón que se da en el ciclismo: Paso a paso... verso a verso. Ese tesón de Alfonsina en el fondo oscuro del mar... Tere es todo un mundo; quien la probó, lo sabe.

    Son una gran familia llena de música. Sus melodías gemelas aportaron la dulzura necesaria para equilibrar la acidez de los fusiles y la muerte. El equilibrio debe ser siempre la filosofía que defendamos: Pasión y elegancia, dulzura y acidez, ala y raíz: la eternidad es eso. Ojalá sea siempre así. La elegancia del piano se fusiona con la pasión de la guitarra de Jose y la voz limpia de Cheli. A Jose aún le invaden los nervios... y, haciendo Justicia, Cheli invadió pacíficamente las murallas de la Mota con su voz. Son una conjunción perfecta; quien los probó, lo sabe.

    Inspiradoras musas, no podríamos hacer estas locuras sin gente como ellas. Alba es extraordinaria, sin duda; con ella me viene obsesivamente a la cabeza un verso de Dylan Thomas: "y la muerte no tendrá dominio", porque ella domina la escena con los movimientos de su cuerpo y su voz. Eva es sorprendente, sin duda; una persona única con el ingenio genial para improvisar "bisiestismo" en un escenario. Raquel es feliz en escena, sin duda; y es capaz de cualquier cosa que se proponga. Siempre me gusta recalcar lo que hacen mal: Era imposible que no le dieran al gatillo del fusil, y además, matan al segundo disparo (porque el primero es para apuntar). Ellas siguen dando vida a las miradas cómplices y los abrazos que surgieron un 18-J. Alba, Eva y Raquel son auténticas musas; quien las probó, lo sabe.

    "Este año nos falta un piano, ¿qué hacemos? Pues ponemos un par de violines". Dani y Sergio se han unido y, extrañamente, no han huido de nuestro grupo de locos o poetas. Tal vez sea porque también ellos llevan por dentro ese toque de magia, ese aglutinador de afectos que nos une. Ese resorte que salta cuando Juanjo se pone al piano y hace magia, o cuando Sara pregunta: "¿Quiénes son los violinistas...?". Dani y Sergio son talento puro; quien los probó, lo sabe. 


No se me ocurre otra manera
de seguir en la trinchera
con un beso por fusil.


    Dando su visión del mundo con ojos limpios, Jose Carlos y Jose se abren de par en par. Jose es detallista hasta el extremo y sólo duda antes de partir, después tiene claro que si te vas, se marchará contigo. Jose Carlos está cultivando sueños, tal vez ni él mismo lo sabe. Creciendo y aprendiendo a cada minuto. La cosecha será enorme, sin duda. Jose es el orden apropiado, Jose Carlos es el caos necesario. Ellos son Ala y Raíz. Jose y Jose Carlos son filosofía pura; quien los probó, lo sabe.

    "Tengo un zancorero", nos dijo Miguel Ángel. Nadie imaginaba que Pedro iba a protagonizar la escena de la que todos iban a hablar después, personificando a la perfección la imagen de la Muerte; una muerte que se convertía en la sombra de Anabel, consumiendo el triste destino del espíritu de Yahisa. Anabel creó la conexión perfecta entre el mundo de la luz y el mundo de las sombras... dando poder visual al sonido de la música y la poesía. Pedro y Anabel son Ala y Raíz; quien los probó, lo sabe.

    Ana me decía: ¿cómo podéis estar tan tranquilos? La respuesta era sencilla: Sabemos que con este grupo de gente, todo irá perfecto. Por dentro dejábamos en remojo todo el trabajo, los contratiempos, las burocracias y las trabas, que los hubo. Muchos. Ana es la única que se leyó el guión, seguramente, por eso ella sabía qué había que hacer en cada momento. Eso es una regidora. Si todos me dais vida, Cristina me da luz, y tan importante es el piano como la iluminación, capaz de dar brillo o deslumbrar un espectáculo, que no es lo mismo, ni es lo mismo iluminar que alumbrar. Ana y Cristina son un regalo porque hacen que todo funcione. Ana y Cristina son aroma de romero y luz del alba; quien las probó, lo sabe.

    Trabajador incansable, Miguel Ángel nos embarcó en esta locura de sombras y claveles, y ya está pensando en la siguiente. Su guión ha cautivado a todos cuantos quisieron descubrir los secretos de la libertad de las sombras. Ejemplo claro de bisiestismo, Miguel Ángel es simultáneamente garra y herida; quien lo probó, lo sabe. 

    No me olvido de Sergio y Sonia. Nosotros somos contingentes, pero ellos son necesarios. Vuelvan pronto, que ellos saben que también son Ala y Raíz; quien los probó, lo sabe. Yo... yo sólo soy una impresión reflejada; quien me probó, lo sabe.

    Marta, consagrada como llama, mágica mujer, estrella de la noche y luz de aquel rincón. Ella es Ala y Raíz más que ninguno de nosotros: Ella es una sonrisa inmensa, pero cuando baila se convierte en una llama, mirada pasional y oscura, ceño fruncido, elegancia y sensualidad, emoción desbordada y desbordante. Marta es una llama; quien la probó, lo sabe. 


Huir el rostro al claro desengaño,
beber veneno por licor süave,
olvidar el provecho, amar el daño;

creer que un cielo en un infierno cabe,
dar la vida y el alma a unç desengaño;
esto es amor; quien lo probó, lo sabe.


*Versos de Luis Eduardo Aute y Lope de Vega.



3 de junio de 2014

Soy un corazón tendido al sol


Ha sido un año de absoluta inactividad. 
Sólo en el blog.

Las ideas, los sueños, los proyectos... siguen brotando y surgiendo a cada instante. Algunos van tomando forma y haciéndose reales, otros se pierden en el tiempo "como lágrimas en la lluvia", casi sin oportunidad de tomar conciencia de ellos. Ejemplos... los recitales de Piano y Poesía "Diálogos con la Música" que vamos organizando bajo el cobijo de Ala y Raíz; el Festival de Teatro Escolar en Cabra; las actividades con Amici Culturae, el taller de poesía, los entrenamientos de baloncesto con la cantera, el perfecto viaje a Cerdeña que espero repetir este año y tal vez una escapada a las Highlands de Escocia; sigo escribiendo poco a poco, y me niego a dejar morir un blog que cumplirá pronto diez años. Este blog no se calla. Y me callo mucho más de lo que cuento. También los sueños rotos amenazan mi cordura... mi señora se fue cegada por la luz de los años, tras una noche terrible, dura. Dura. Se fue cegada por la luz de los años, descansando serena. Serena. Me callo mucho más de lo que cuento... porque también "yo canto más alto cuando nadie me oye".

Y este último verso es de una canción de Víctor Manuel, a quien pude conocer esta semana en la Gala de entrega de los Premios Jiennenses del año, organizada por Diario Jaén. En la tele parece más alto.  Y hablamos un larguísimo minuto sobre teatro, y del teatro que hacemos en Cabra... y él recordaba cómo "mi jefa teatral" había ido a buscarle a la estación de tren de Córdoba hacía nosecuantos años...  y quiero contar cómo su mayor éxito nació precisamente en Cabra... en 1978: 
La canción Solo pienso en ti está basada en la historia real de Mari Luz y Antonio, una pareja del centro Promi de personas discapacitadas, "que llevaron su amor hasta el matrimonio por encima de todas las trabas legales y sociales que encontraron en 1978". Se casaron pocos años después, y tienen tres hijos, uno de ellos universitario. 
La letra de la canción relata primero el nacimiento de ambos... y la bellísima historia de amor que surgió entre los dos... No puede haber nadie en este mundo tan feliz. El resto... es historia. Deteneos un momento a escuchar la letra de la canción... 




9 de abril de 2013

LUIS EDUARDO AUTE - Granada, 7 abril 2013.



 A día de hoy podría decir que Luis Eduardo Aute sale a escena diciendo que no quiere ser una leyenda, sino todo lo contrario, sea lo que sea eso. Declaración de principios bienintencionados, y por eso amenaza diciendo que, sintiéndolo mucho, va a cantar las once canciones del nuevo disco. Como no le ponen en la radio –dice–, ni en la tele, ni en ningún lado, pues no le queda otra. Aquí empezaba un concierto extraordinario, un aute-ntico despliegue de emoción, entrega absoluta y generosidad de el niño que miraba el mar. 
A día de hoy sólo puedo decir que antes de empezar el concierto, se ilumina la pantalla de cine y se proyecta la impactante película El niño y el Basilisco, un cortometraje de animación, dibujado a lápiz fotograma a fotograma por el propio Aute. Al terminar se escucha de fondo El niño que miraba el mar, un estremecedor Aute que se encuentra con el niño que fue. 



De pronto vi prodigios... porque yo pensaba que aquello sería un concierto, pero no... porque Aute regaló una conferencia po-ética, filosófica y musical, hilando verso a verso, palabra por palabra, latido a latido, fotograma a fotograma, con delicadeza exquisita, con franqueza extrema, con el corazón latente; y fue mezclando aleluyas con herejías, ánima y animal, amor con sexo, musas y soledades, seriedad y humor, muerte y orgasmos, todo impregnado con el ingenio genial que derrocha en poemigas y canciones. Aute no da un concierto: Sienta cátedra.

Queda la Música... A un concierto de Luis Eduardo Aute hay que ir con cuaderno de notas y lápiz para no perder detalle. Los ojos bien abiertos, aunque cerrando los ojos y abriendo los cerrojos se puede apreciar mejor el silencio... Nunca sentí un público callado en un silencio tan abrumador... todos atentos, boquiabiertos... y un poco asustados por la ‘irónica advertencia’ de “podéis cantar conmigo, pero muy bajito para que no se oiga”. Así, lo más extraño es esa repetición de escalofríos. 

¿Por qué este extraño escalofrío? Tal vez porque él recordó a John Lennon, y yo recordé a Dear Peter Gabriel; y él recordó que le dice el corazón que no es de este planeta, y recordé que temo a la madrugada, y recordó que entre morir o matar... prefiere amar, y yo recordé que es el cuerpo un lobo para el cuerpo cuando el alma está famélica. Y se hizo invisible, y nos habló del giraluna (un girasol disidente que intuía que algo tenía que pasar... y tuvo fe, y tuvo criterio propio, y salió la Luna... y pudo verla, extasiado, y la Luna, generosa, se acercó y giró para enseñarle su cara oculta, sólo al giraluna). El giraluna es la aguja en el pajar que busca todo poeta. Y entonces... ¿Por qué este extraño escalofrío? Tal vez porque se abrió de par en par para cantar Al Alba a pecho descubierto, sin instrumentos, inundando la sala de silencio, estremecimiento, admiración por una letra escalofriante, una melodía inolvidable, y una voz desgarradora, desgarrada por la luz de los años. Para mí es sin duda la canción más sobrecogedora jamás escrita, con todo lo que dice, por cómo lo dice –y lo canta– Luis Eduardo Aute, el mayor poeta vivo sobre la Tierra.


8 de marzo de 2013

Don Pascual



A veces sangro de puño y letra,
buscando para cada recuerdo, una sonrisa.

En el Centenario del nacimiento de D. Pascual Baca Balboa,
nacido en Guadix (Granada), el 8 de marzo de 1913,
Te recuerdo a ti, Maestro, porque yo soy quien soy gracias a ti, Maestro.



                Ha pasado tiempo... quince años pasan volando. Ha sido un largo camino hasta aquí, ahora. Algunos igual pensáis que la vida se hace más difícil sin él, que echáis de menos su mano ayudando a levantaros, sus consejos, su ejemplo recto, sus ojos buenos, su sonrisa abierta. Algunos, como yo, seguramente pensaréis que se fue una tarde de junio entre los olivos, pero sigue estando. Sigue estando, yo lo veo cada día en cada uno de nosotros... porque Elba tiene su sonrisa. Y contando mis recuerdos con vosotros, siempre le recuerdo a él... cuando recuerdo el lunar en el meñique de Celia, porque recuerdo haber jugado con ella en “la habitación de la punta”, entre las cortinas verdes. Le recuerdo a él cuando confundía los nombres de Virginia y Cristina, o cuando jugaba en El Pozuelo con Sergio y José Luis, y el pulpo del teatro, y la rata Juanita, y la cabra y la codorniz. Y le recuerdo en los primos Paco y Julián, amontonados en el Ford Granada que les llevaba a Cabra. Le recuerdo cuando recuerdo una Leticia enana intentando sostenerse en pie... y llegaba Bea para sostenerla; le recuerdo a él en nuestros juegos de patio, asomando mi cabeza por el muro para ver qué hacían Jaime y Alejandro, al otro lado. Le recuerdo en el empeño que pone Javi en cuanto hace. Le veo ahora mismo en todos mis cumpleaños, con seis, siete, ocho años, todos... siempre estuvo ahí, con el mismo gesto. Y sigue estando. Miguel Ángel tiene esa misma postura en pie, y muchos gestos más. María lleva su corazón grande, ¿para qué más? Macarena dice con su misma sensibilidad que “Tiene la sonrisa de un día de invierno... y tiene el corazón de hombre grande, de niño chico, de gigante”. Quiero creer que también yo llevo algo dentro... ¿Qué tendré yo?

Ahora, sigo tejiendo nuevos recuerdos con vosotros, y en todos le recuerdo a él... forjando nuevos teatros con Esther, Israel y Lourdes; comiendo las migas de Mª Nieves; y también le recuerdo cuando hablamos del carné de conducir de Pascual (el melli), porque el abuelo conducía con nosecuantos años aquel enorme Seat 1500 que ya no sé si recuerdo haber visto o haber soñado alguna vez. Y sé que también Salamo lleva algo de él, aun sin saberlo, porque seguro que sus hermanas le han contagiado algo bueno, aun sin querer.

Y la abuela Piedad, su compañera... sus ojos lo han visto todo.

Sus ojos lo han visto todo,
por eso no pueden captar apenas nada más.
Cegada por la luz de los años,
recuerda como ayer sus sueños dulces,
la sonrisa de su amor bueno,
su teatro de hace setenta años,
y conoce a cada nieto por la voz.

Cegada por la luz de los años,
intuye el movimiento
escucha cada forma
y huele todo lo que se cuece.
Cegada por la luz de los años,
se preocupa por todos,
sabe lo que quiere y lo agradece...
con un “que Dios te lo pague”.
¡Qué mayor generosidad que en tus manos?


                Y sus niños... que hoy no son mis tíos sino sus niños... Piedad, mi jefa en ese extraño animal al que llaman Teatro... pero yo me acuerdo de Cultura Viva (y no sé si estuve) y de la doble casa junto al parque, y el balcón. El parque sigue oliendo igual, lo sé. Loli, la sevillana de la Avenida de Kansas Sity, con ‘s’, que digo yo que por qué demonios me acuerdo de la Avenida de Kansas Sity, con ‘s’, al lado del Corte Inglés, si hace más de 25 años...
                A Merce la estoy viendo aquí y ahora, llamándome ‘diente mella’, y me veo deseando ya que a Daniel se le caiga un diente para decirle yo “diente mella”, y que dentro de 25 años se acuerde él también. Y el Autobianchi, claro. Mª Carmen está en la casa de la Tejuela: aquella vieja puerta azul de fuera, el olor al entrar, frío en invierno y frío en verano, las paredes y los techos altos, desconchados, el suelo con los azulejos sueltos, quebrados, y le Chat Noir y Toulouse Lautrec en la pared. Ange lleva su fuerza y la misma mirada... y mucho más. Y Pascual, su vecino, mi vecino, que también tiene la misma figura en pie, bigote incluido; el renault 5, y el 11, y el 21. Y el incombustible 850 y el kart. Y el interruptor táctil graduable (y mágico) del salón. En todos esos recuerdos está D. Pascual, claro. Y en muchos más sigue estando.

                Recuerdo su mano en mi nuca, su camisa y su rebeca, mi altura la marcaban los botones de su camisa. Su bastón, su manzanilla (que él mismo secaba): me sentaba en sus rodillas y compartía conmigo su manzanilla, cucharada a cucharada. Recuerdo las migas, la servilleta de cuadros, la pera con pan. Y el padrenuestro. Su sonrisa se fue, tal vez; su corazón lo guardamos nosotros. Él nos lo dio.
                Recuerdo... Recuerdo y olvido continuamente las cosas que él me ha dejado. Me ha dejado una parte de él, me ha dejado sus recuerdos, sus actos como ejemplos a seguir –Fray Ejemplo es el mejor predicador–, me ha dejado tantas cosas... cuántas veces nos habrá salvado desde el seno de la aurora...

Eres eterno, y yo mañana dormiré tranquilo.

Dice la Biblia que somos hijos de la ira.
Nosotros no. Nosotros somos hijos de la sonrisa de D. Pascual.




Para todos los Bacas, Eugenio de El Pozuelo.

PD: Y los Huesitos. 
PD2: D. Pascual en el homenaje de su jubilación, con 70 años. 



25 de enero de 2013

Seres vulnerables





                Todas las grandes e innumerables cuestiones de la vida se pueden ir agrupando y enlazando unas con otras, y otras entre sí, formando una red hasta reducirse a un puñado escaso. La muerte, el futuro, la sociedad, la fe, la esperanza, el amor, la empatía, la pasión, etc., son sólo algunos de estos temas que nos llaman, nos preocupan y nos asustan, nos impulsan, nos mueven y nos motivan, nos alientan. Creo que todos ellos pueden reducirse a tan sólo tres, con el vínculo común de la Vida: El Amor, la Muerte y el Miedo. Estos tres temas, a su vez, se interrelacionan estrechamente, de forma que el miedo a la muerte se define como el amor por la vida, y “de la muerte del amor nace el amor a la muerte”. Así, todo queda en dos grandes temas: Amor y Miedo, si consideramos que “la muerte es mentira”, ya que “mientras somos, la muerte no es”, y es el miedo lo que realmente nos provoca esa aversión a la muerte.
                El amor nos mueve. El amor envuelve nuestras vidas de una forma a veces sutil y otras veces arrolladora, unas veces descarada y otras inconsciente. El amor influye y dirige nuestras vidas a cada momento, inimaginablemente: en las relaciones familiares, sociales, profesionales y de pareja. Amar es anteponer, voluntaria e ilógicamente, los intereses de otra persona a los tuyos. Esta situación sólo se explica por la empatía y la compasión que nace del amor. Por el contrario, en muchas situaciones podemos confundir las borrosas fronteras que separan conceptos similares pero distintos: Amas. Eres. Hieres. Quieres. Requieres.
Extrañamente, ‘quieres’ y ‘requieres’ son antónimos. ‘Quieres’ (= amas) implica una unión, marcada como un impulso, que te vincula inconscientemente a otra persona... e inopinablemente te enamoras. Imposible desenamorar. Ocurre igual con el amor de pareja, que simplemente ocurre sin razón. Consideramos, por otro lado, ‘requieres’ [= solicitas; (‘requieres’ no es ‘vuelves a querer’)], y no debemos confundir estas ideas, porque en ocasiones llegamos a exigir lo que no deberíamos ni siquiera pedir. Eso nos conduce sin remedio al dolor; y el dolor, al miedo.

El miedo al dolor es a veces más peligroso y más dañino que el dolor mismo, de la misma forma que la costumbre a la desesperación es peor que la misma desesperación, o igual que una palabra puede ser “más triste que la propia tristeza”. El miedo es una razón poderosa que puede hacer tambalearse al más fuerte, y puede llevarnos a buscar el extraño placer de la insensibilidad, para evitar el dolor de que alguien nos hiera. Sentimos miedo cuando somos vulnerables, y nunca es uno más vulnerable que cuando cierra sus ojos, abre sus cerrojos, abandona la seguridad de su hermetismo y se abre de par en par. Somos en verdad seres vulnerables, y el miedo nos atenaza y nos desequilibra. Sin embargo, y hasta cierto punto, el miedo es útil, nos mantiene alerta, nos protege del dolor, nos evita dolor, pero sobrepasado ese límite invisible, el miedo puede desviarte de un camino recto, de un camino por recorrer. Debe encontrar “cada caminante su motivo”, y entonces el miedo pierde razón de ser, y desaparece.
El miedo al amor es un miedo atroz. No es cobarde ni enfermizo, sino al contrario, es quizá el único miedo valiente que exista, porque tener miedo implica una voluntad latente por vencer ese mismo miedo. Lo contrario, la rendición al miedo, es irreversible. La voluntad por querer vencer el miedo al amor produce dolor en un corazón sin equilibrio, pero es un dolor lógico y necesario, es un recorrido duro que te encamina hacia tu estado normal de equilibrio, sin ansiedades, ni rencores, ni dolor.
Ser vulnerable es el mayor regalo que una persona puede hacer, es el grado máximo de confianza, y constituye la esencia misma del amor: anteponer.
Anteponer tus necesidades a las mías.
Anteponer tu dolor al mío.
Anteponer tus miedos a los míos.
"Anteponerte al Sol, a la vida misma".

Ser vulnerable es arriesgado. Omnias Vulnerant: Todas hieren. La última, sin embargo, salva.


Kai - Septiembre  2012

6 de noviembre de 2012

¿Qué rompe un corazón?


Para la lectura de relatos de terror del grupo Entre Aldonzas y Alonsos... celebrando los días -y las noches- de fieles difuntos en Casablanca, nuestro templo.

LA SEÑORA 
(¿Qué rompe un corazón?)


De la muerte del amor, nace el amor a la muerte.  L. E. Aute.
 
Noche y niebla… mala combinación. Vi venir una figura a lo lejos, y yo juraría que surgió de la niebla, sin previo aviso ni invitación; en la distancia era como una hormiga negra, en una calle negra, en una noche negra; se acercaba creciente como una luna negra, interminable y fría. A media distancia, adiviné que era la típica señora vestida de negro… y empecé a divagar: Las señoras, así en general, son inofensivas; algunas incluso son simpáticas. Se diría que la mayoría son amables. (Las estadísticas aseguran que cinco de cada diez señoras son la mitad). Las señoras más peligrosas que existen son, en orden ascendente: a) Las señoras que aprietan el moflete al niño de la vecina o al nieto. El 98 % de las señoras confiesa pertenecer a este grupo. (El margen de error es del 2 % en este tipo de encuestas). b) Las señoras que empujan y embisten como jugadores de rugby para subirse al autobús Alcalá – Granada. Son un reducido pero poderoso 35 %.  Y c) Las señoras que circulan con sus paraguas abiertos a la altura de los ojos de las personas ‘normales’. Suponen un 80 %. Muchas pertenecen a los tres grupos, por lo que su peligrosidad potencial se dispara. Sin embargo, como decía, en general su peligrosidad no pasa de anécdota y son inofensivas, por eso y siendo como era una noche negra de niebla, en mis ensoñaciones mientras aquella señora se me acercaba, yo imaginaba que no estaba dispuesto a creer que fuera a barrerme del mundo una señora, por muy de negro que vistiese… La segadora de almas… la dama de negro… la señora de la guadaña… la Muerte, la llaman.
            La Muerte ha sido representada de muchas formas distintas… el esqueleto con la guadaña y el reloj de arena, la lechuza blanca, la niebla misteriosa, o esa inquietante figura que siempre habla en mayúsculas y a la que nadie discute. Esta mujer que se acercaba, por el contrario, parecía la típica señora, una dama que viste de negro guardando luto, con su peinado de señora, sus zapatos de señora y su bolso de señora a juego.
Cuando por fin nos encontramos, se detuvo junto a mí. Vi entonces que no era una ‘típica’ señora, sino una mujer joven, de belleza indiscutible, mujer de claras curvas y mirada penetrante. Y yo pensando en la Muerte… qué tonto soy… No obstante, me quise asegurar, así que la miré bien, de arriba a abajo: El esqueleto se le intuía por debajo de la piel, bien. Número de guadañas, cero; bien. Reloj, digital, sin arena; bien. Resultó ser una mujer que nunca deja de mirarte a los ojos, y parece que nunca parpadea. Corrijo: Creo que sólo parpadeó una vez. Fue un flechazo, me fulminó el corazón. Quienes hablan de las flechas de Cupido, no conocen a esta mujer.
 
Desde la noche siguiente, Ella venía a verme, siempre de noche, siempre puntual; asomaba su cara, se acercaba a mi cama sonriendo con la malicia de quien no tiene nada que perder, y me miraba… Ella sonreía, yo temblaba; y me decía que sólo quería hacerme compañía, pero yo intuía que buscaba algo más de mí. Quedábamos después largas horas en silencio, sólo mirándonos el uno al otro; deseando yo que Ella no parpadease ni una sola vez más. Pasaron los días, pasaron las noches… y un día algo pasó: amaneció (que no es poco), pero yo me sentí ensombrecido y triste por un miedo atroz e incomprensible. Aquel día las venas se me secaron, prisioneras del abismo, de la aurora, del tic-tac, pero esa es otra historia. Entre silencios, Ella me preguntaba: “¿qué rompe un corazón?”, y lo decía sin comprender, ajena y fría como una noche negra, que ella era la razón. Su voz me envolvía de una forma a veces sutil y otras veces arrolladora, unas veces descarada y otras inconsciente. Volvimos al silencio, hasta que me miró y comprendió que no debía estar allí. Se marchó. Gran coraza, el corazón.
Al día siguiente le escribí una carta; una de las de siempre, en papel. En ella le explicaba qué rompe un corazón. En ella decía que intentaré olvidarla… pero no sé cómo. Le decía que ahora que el guiño de una sombra basta para tumbarme, no existe manta ni abrigo capaz de aliviar este frío que nos hiela el corazón. Finalmente, escribí casi sin pensar:

 
El miedo al dolor es a veces más peligroso y más dañino que el dolor mismo. La rendición a ese miedo, es irreversible. Gran raza, la razón. Gran coraza, el corazón.
            Firmé. Besé la carta y la metí en un sobre. Dejé el sobre sobre la mesa y escribí su nombre con grandes letras rojas. Después me detuve un momento a contemplar las seis letras de su nombre que acababa de escribir. Fue al leer su nombre cuando decidí no enviarla.
Con los ojos cerrados, le dije adiós. Nunca me había sentido tan cerca de alguien, como de ella en el justo momento en que me partió el corazón. Yo era un corazón roto… y Ella, aquella mujer de curvilínea silueta y mirada intensa que me visitaba cada noche… Ella, ahora lo sé, era la Muerte. Cogí una cerilla y quemé la carta, sabiendo que, tarde o temprano, volveríamos a encontrarnos.

28 de junio de 2012

ETNOSeR 2012

Frase ganadora del concurso de Microrrelatos de Etnosur 2012:

 No necesito marcapáginas: Voy a leer tu piel entera esta noche.




Mujer, el mundo está amueblado por tus ojos.
Vicente Huidobro.


Mis sueños nacen y mueren en unos ojos de miel.
Sin marcapáginas... me dejas leer tu piel entera esta noche,
capítulo a capítulo. Primero tus manos:
Tengo entre manos tus manos,
y sigo leyéndote bajo un árbol de otoño.
Caduco. Caducos los dos.
Leyendo, veo las hojas de tu piel cayendo,
una a una devoradas.
Las hojas del árbol cayendo,
una a una desgarradas.
Cayendo, y yo, callando, voy cayendo en tu misterio.
[...]

J. Kaizen.


PD: Enhorabuena a Eva Z, ganadora del mismo concurso con su inconfundible ingenio genial.
Es un enorme placer y una gran alegría poder compartir premio con ella.
¡Somos Etnoseres 2012!

7 de mayo de 2012

Destino (y) Granada


¿Qué mejor destino que Granada para hacerse pasar por poeta?

 



 

 Desnuda está la tierra,
y el alma aúlla al horizonte pálido
como loba famélica. ¿Qué buscas,
poeta, en el ocaso?
¡Amargo caminar, porque el camino
pesa en el corazón!.¡ El viento helado,
y la noche que llega, y la amargura
de la distancia!... En el camino blanco
algunos yertos árboles negrean;
en los montes lejanos
hay oro y sangre... El sol murió... ¿Qué buscas,
poeta, en el ocaso?


Antonio Machado.

1 de mayo de 2012

CARTA ABIERTA A ROKO



Querida Roko:
Cantas diciendo que estás en la ciudad del mar, estás en la ciudad del sol y del amor... que estás en la ciudad donde sola estás tú... pero tienes que saber que no estás sola. Tienes a veinte mil alcalaínos atentos a cada nota, a cada paso, a cada emoción que desprendes. Te aseguro que no hay mayor ni mejor tema de conversación en toda la ciudad. Alcalá te acoge y te apoya; y si caes, no te importe, no dudes que Alcalá te arropará y te consolará. Y queremos decírtelo desde ya, ahora que estás saboreando esta enorme aventura.

Cantas que estás en la ciudad de la Música... pero te equivocas otra vez. Tú eres Música. Te conocemos desde siempre, cantando sola, cantando con las Viejas Maravillosas Glorias de tus hermanas, también te hemos disfrutado con Saudade Chill. Te hemos visto subir al escenario e improvisar en Casablanca, y bajarte sonriendo toda salpicada de aplausos. Eres Música, porque has crecido con ella y ella ha crecido en ti, y las dos habéis crecido juntas, alimentándoos mutuamente, dándote ella un gusto musical exquisito, una voz cálida y una emoción sin límite; y tú le devuelves el favor a la Música cantándola, viviéndola, compartiéndola. Le devuelves el favor a la Música con tu preparación, tu creatividad, tu experiencia y tu trabajo. La Música es caprichosa, pero sabe lo que quiere: Quiere libertad, luz y emoción; y eso requiere un sacrificio y una entrega absolutos, requiere que viertas toda el alma en ella y te dejes contagiar por su magia... Y eso es precisamente lo que vemos en ti... así que qué puedo decirte yo que tú no sepas, tú que sabes que cuando cantas, tu voz no viene desde la garganta, sino desde más adentro.
       
           Cantas, y cuando cantas tu deslumbrante luz crece, y tu enorme sonrisa se desparrama y se vierte por cada rincón. Gracias por regalarnos eso. Cantas sola en escena, pero nos llevas a todos detrás, enganchados a la pantalla cada lunes como nunca se ha visto en Alcalá. Mucha suerte. Y si caes, -insisto- no te importe, que tú ya has ganado. Has ganado el corazón de Alcalá, aunque... en realidad, ya era tuyo. 


JayCee Kaizen.