16 de diciembre de 2008

Balance 2008

Setsuzan o
Haimawari-i-ru
Kodama kana


* Iida Dakotsu



Enero se nos vino frío. Con los mismos planes y promesas que cada año dejamos sin cumplir. Vino ya con gotas pequeñas de dolor y melancolías... Cuesta arriba, como siempre.
Febrero vino entre fuegos, con vinos y candelas; con máscaras de carnaval y futuros prósperos bajo una culta oculta luna eclipsada. Para más inri, bisiesto.
Marzo, con otro alivio forzado de descanso y un viaje de ida para aceptarlo, se fue volando... a tierras inglesas; esquivando romerías y penitencias paganas. Sí: paganas. Procesionando por el tiempo ingrato, con 60 cumplidos, bucólica reclusa que espera.
Abril... para vivir. Clara luz entre dulces... libros de recuerdo y claveles.
Mayo fue un cinco en todo. Tibio. Mayo de fragua pintada, de encuentros y reencuentros... y desencuentros.
Junio... junio siempre fue mal mes. Recuerdos y nostalgias, que no melancolías. Otros 60 cumplidos, en una insípida feria con una migraña rompedora que lo destrozó todo. Una clara luz me iluminó, sin embargo. Junio, arrodillado e infinito.
Julio abierto, limpio. Muerto quedó; muerto se fue.
Agosto limplio, eclipsado, premonitorio y migrañoso.
Septiembre de metal fundido; siempre del mismo color naranja que nos vio nacer. De libros, migrañas y nuevos colores púrpuras. De homenajes y corazones entreabiertos.
Octubre se esfumó entre brumas de futuro y escapadas.
Noviembre de otoño de manos de oro. Se me antojó grande el mundo, entre humores inciertos.
Diciembre de inviero con frías alas de algodón, de caos necesario. De nuevos planes y promesas que en enero dejaremos sin cumplir.



Se me escarchan las venas aquí
Y el tiempo pasa,
y pesa,
y pisa,
y se me posa de lado antes de huir.


Kaizen




*
En las montañas nevadas
está arrastrándose
el eco!

1 comentario:

JuanMa dijo...

Muy saludable eso de hacer balance de un año, te das cuenta de lo bueno, de lo malo y de lo regular.
Te das cuenta de que si bien somos dueños de lo que hacemos, hay mucho de "porque sí", de azar, siempre involuntario y puñetero.
Ejemplo: las migrañas que mentas (de las cuales no tenía ni idea).

Saludos cordiales.